El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a ajustar sus previsiones macroeconómicas globales y situó la proyección del Producto Bruto Interno (PBI) de la Argentina en un 2,1% para el cierre de 2026. El dato representa un recorte sustancial respecto del 3,5% que el organismo había estimado a mediados de año. De este modo, la economía argentina queda ubicada por debajo del promedio de crecimiento estimado para América Latina y el Caribe, posicionándose en el lugar 23 entre las 36 naciones de la región.
Desde la conducción del organismo explicaron que esta revisión a la baja responde a la moderación observada en la demanda interna y a la debilidad del nivel de actividad durante el segundo y tercer trimestre del año. Las condiciones financieras, calificadas por el organismo como restrictivas, han actuado como un freno sobre las inversiones y el consumo privado. A pesar de este panorama, el Fondo prevé un repunte progresivo a partir del último tramo del año que se consolidaría en 2027 con una expansión proyectada del 3,5%.
Los técnicos del FMI destacaron que el dinamismo del país dependerá en gran medida del desempeño de sectores estratégicos como el complejo agroexportador, la minería y la energía. Estos sectores se ven favorecidos por términos de intercambio internacionales aún positivos y la consolidación de proyectos bajo esquemas de incentivo. No obstante, advirtieron que la lenta recuperación de los salarios reales y la restricción del crédito sigan condicionando el consumo interno en el corto plazo.





