Este lunes se pone en marcha la segunda mitad del ciclo lectivo 2026 en la provincia del Chaco, en un escenario atravesado por el malestar salarial pero marcado por una fuerte presencia docente en las escuelas. A pesar de la medida de fuerza nacional impulsada por CTERA y acompañada a nivel provincial por sindicatos como ATECH y SITECH, las autoridades provinciales confían en que el acatamiento al paro será mínimo. La clave de esta adhesión casi imperceptible no reside en la satisfacción de los educadores, sino en la presión económica que ejerce el denominado Concepto Aula o «Presentismo», un ítem salarial determinante que desincentiva cualquier huelga ante la inminencia de sufrir severos descuentos salariales.
La pérdida del poder adquisitivo y el incumplimiento de los compromisos asumidos son los principales detonantes de un descontento que crece en la comunidad educativa. «Por un lado, el Gobierno no cumplió con la promesa de campaña de restablecer y sostener la cláusula gatillo; mientras tanto, los gremios que deberían representarnos hacen la vista gorda y siguen teniendo beneficios», señaló un maestro de una escuela céntrica de Resistencia, al ser consultado por nuestrochaco.com, prefiriendo mantenerse en el anonimato por temor a represalias. El docente confirmó que descartó sumarse a la medida de fuerza para evitar la quita del presentismo, confiando en que en algún momento las autoridades den respuesta a sus reclamos.
Aun frente al condicionamiento económico y la falta de actualización salarial por inflación, la vocación pedagógica se impone como la verdadera columna vertebral del sistema educativo provincial. Desde el Nivel Inicial, la realidad se vive con la misma resignación pero con un claro compromiso ético hacia los alumnos. «Como cada día, me presentaré en mi lugar de trabajo para dar lo mejor de mí, como hacemos todas las profesoras del nivel inicial, siempre dándolo todo para que los niños y niñas puedan tener un futuro mejor», expresó Ariadna, docente del Jardín N° 26 de la capital provincial, reflejando el sentir generalizado de un sector que sostiene el servicio educativo a fuerza de entrega personal.
El reinicio de las clases en este segundo tramo del año vuelve a dejar en evidencia que el capital más valioso de la educación en Chaco sigue siendo su cuerpo docente. Más allá de las promesas incumplidas, las tensiones gremiales y los mecanismos de control salarial, son los maestros y profesores quienes, al ponerse al frente del aula cada mañana, garantizan las herramientas indispensables para el desarrollo, el crecimiento y el futuro de miles de niños y jóvenes en toda la provincia.





