Luego del contundente debut en la Copa del Mundo, la Selección Argentina ya se encuentra instalada en la ciudad de Dallas para afrontar su segundo compromiso de la fase de grupos. El plantel nacional completó su traslado a Texas y realizó los últimos movimientos tácticos de cara al trascendental choque de este lunes 22 contra Austria. El clima en la delegación combina la confianza lógica tras los primeros tres puntos obtenidos y la máxima concentración que exige el cuerpo técnico, sabiendo que un nuevo triunfo dejaría la clasificación a la siguiente fase prácticamente sellada.
El entrenador Lionel Scaloni no escatimó elogios ni precauciones al analizar al próximo adversario, al que definió abiertamente como un rival «durísimo y muy físico». Fiel a su estilo de estudiar minuciosamente el despliegue europeo, el estratega de Pujato advirtió que el conjunto austríaco basa su juego en una presión asfixiante y un rigor atlético que obligará a la Albiceleste a lucir su versión más fluida y precisa con la pelota, evitando los traspiés en las zonas de transición.
En cuanto al armado del equipo, la planificación sufrió un contratiempo obligado que forzó la única variante confirmada para arrancar la semana en el once inicial. El defensor Nahuel Molina recuperará la titularidad en el lateral derecho en reemplazo de Gonzalo Montiel, quien quedó desafectado para este compromiso tras arrastrar una molestia muscular derivada del último encuentro. Con esta modificación como única novedad, los campeones del mundo saltarán al campo de juego buscando ratificar su chapa de candidatos y mantener el puntaje ideal en el certamen.





