El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dejó este viernes en suspenso la transmisión en directo del fusilamiento de Nidal Hasan, un psiquiatra militar de origen palestino condenado por una masacre perpetrada en 2009. La ejecución está programada para el 3 de diciembre en Texas, tras ser validada por el mandatario. Ante las consultas sobre la retransmisión pública anunciada previamente por el Pentágono, Trump se limitó a señalar que se está tomando una determinación al respecto y añadió que no le importa cómo muera el condenado siempre y cuando se cumpla la sentencia.
El anuncio inicial del secretario de Defensa, Pete Hegseth, de asegurar que la ejecución fuera pública y televisada desató una fuerte controversia y un rechazo generalizado tanto de legisladores demócratas como republicanos. Figuras como el vicepresidente JD Vance, el senador conservador John Curtis y el demócrata Jack Reed cuestionaron duramente la medida, catalogándola de «espectáculo medieval» e incluso comparándola con prácticas de grupos terroristas. A las críticas políticas se sumaron organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, quienes calificaron la posible difusión pública como una forma de «tortura» que perpetúa el ciclo de violencia.
La sentencia contra Hasan, quien se desplaza en silla de ruedas tras recibir un disparo en la columna durante el ataque que costó la vida a 13 personas en la base militar de Fort Hood, marcará un hecho histórico para las fuerzas armadas del país. Será la primera ejecución militar desde 1961 y la primera llevada a cabo por un pelotón de fusilamiento desde la Segunda Guerra Mundial, un procedimiento que ahora queda envuelto en la incertidumbre sobre su exposición mediática.





