A partir de la medianoche de este jueves 14 de mayo, YPF puso en vigencia un nuevo cuadro tarifario que contempla una suba del 1% en los precios de la nafta y el gasoil en todo el país. La medida, confirmada por el presidente de la compañía, Horacio Marín, surge tras un análisis de las variables de oferta y demanda local. Con este ajuste, el litro de nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires se posiciona en torno a los $2.083, consolidando una tendencia de microajustes que busca equilibrar las cuentas de la petrolera frente a la inflación acumulada.
Sin embargo, el anuncio principal radica en la implementación del sistema «buffer» o amortiguador, que permitirá mantener estos valores congelados por los próximos 45 días. Este esquema tiene como objetivo aislar el mercado interno de la fuerte volatilidad del precio internacional del barril Brent, afectado recientemente por los conflictos en Medio Oriente. Al absorber internamente estas fluctuaciones, la empresa busca otorgar previsibilidad a los consumidores y evitar que los picos en el precio del petróleo se trasladen de forma inmediata y brusca a los surtidores argentinos.
La decisión de YPF se da en una semana clave para el Gobierno, que monitorea de cerca la desaceleración del índice de precios. El compromiso de estabilidad hasta finales de junio supone un alivio temporal para el transporte y la logística, sectores donde el combustible representa un costo crítico. Desde la compañía destacaron que este mecanismo representa un «compromiso moral» con los usuarios, asegurando que, una vez finalizado el periodo de 45 días, se evaluarán las condiciones globales para determinar la continuidad de la estrategia de precios.





