La jornada de protesta frente al Congreso de la Nación estuvo marcada por un tenso clima social e intensos disturbios. Pese a que el Gobierno nacional desestimó el polémico apartado sobre la venta de tierras rurales a capitales extranjeros dentro del proyecto de «Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada», miles de personas se congregaron para manifestar su rechazo al resto de la iniciativa y al impacto de las reformas promovidas en la Cámara de Senadores.

Pasado el mediodía, la manifestación pacífica mutó en violentos choques entre un sector de los manifestantes y los efectivos de la Policía Federal, Gendarmería y Prefectura. Mientras las fuerzas desplegaron camiones hidrantes y gases para despejar los accesos y reubicar las vallas, grupos de personas respondieron lanzando piedras y proyectiles. Como saldo de las escaramuzas, al menos dos efectivos resultaron heridos, sin que se registraran detenciones en las primeras horas.

La movilización contó además con una fuerte presencia política y social, destacándose la participación de excombatientes de Malvinas, organizaciones docentes, agrupaciones estudiantiles y referentes del arco opositor como el gobernador Axel Kicillof. Durante las distintas intervenciones, los referentes hicieron hincapié en la defensa de los recursos naturales, la soberanía territorial y las dificultades habitacionales que atraviesan los sectores más vulnerables.






