La causa que investiga a la cadena de gimnasios Viva Fit House puso en el centro de la escena a su propietario, Luciano Menocchio, cuyo apellido ostenta una pesada carga en el fuero penal de la provincia y del país. Luciano es hijo de Raúl «Gusano» Menocchio, el criminal condenado a prisión perpetua por múltiples homicidios, entre ellos el resonante caso de 2011 donde masacró al terrateniente Manuel Roseo y a su pareja Nelly Bartolomé para apoderarse ilegalmente de las 250.000 hectáreas de la estancia La Fidelidad. Hoy, la Justicia Federal investiga si la acelerada expansión patrimonial del joven empresario guarda relación con la canalización de fondos de origen ilícito vinculados al narcotráfico y el lavado de dinero.
El ascenso comercial de la firma liderada por Menocchio registró en apenas cuatro años una expansión meteórica en la región. El proyecto comenzó originariamente en la ciudad de Resistencia en el local de López y Planes 491, le siguió la sede de Corrientes, en Edison 80. Luego vino la apertura de la sucursal de Avenida Sarmiento 1435 y la expansión culminó con la inauguración de la gigantesca sede de la Avenida Alberdi 899, un imponente complejo que requirió una inversión millonaria para transformar integralmente el inmueble con equipamiento de alta gama, salones de máquinas de última generación, áreas de musculación, vestuarios de máximo confort y espacios complementarios como su característico Shake Bar de alimentación saludable.
El desproporcionado despliegue de recursos y la rápida apertura de unidades de negocio —que incluyó además el local de comida saludable Ciboulette y distribuidoras afines— terminaron por encender las alarmas de los investigadores. Durante los operativos simultáneos desplegados por la Policía Federal en las distintas sedes y en el propio domicilio particular del empresario, las fuerzas de seguridad secuestraron documentación contable, dispositivos electrónicos y soportes digitales para reconstruir la ruta del dinero. Mientras la firma emitió un escueto comunicado anunciando el cierre total de sus instalaciones «por razones de fuerza mayor», la Justicia avanza en el peritaje de los bienes para determinar el origen real de la fortuna que financió el imperio de Menocchio.





