Este domingo a las 17:00, el estadio Monumental será el epicentro de un nuevo Superclásico que llega con todos los condimentos de una cita histórica. Ambos equipos atraviesan un presente inmejorable: el River de Eduardo «Chacho» Coudet arriba con una efectividad asombrosa de seis victorias en siete partidos, habiendo logrado revertir la crisis post-Gallardo y recuperando el brillo de figuras como Driussi y Colidio. Por su parte, el Boca de Claudio «Sifón» Úbeda busca ratificar su paternidad reciente tras haber vencido en el último derbi de noviembre, apoyado en un mediocampo de jerarquía liderado por el campeón del mundo Leandro Paredes y la frescura de juveniles como Tomás Aranda.
La expectativa es total no solo por el presente deportivo, sino por los duelos individuales y las historias cruzadas que rodean al partido. El «Chacho» buscará su primer gran «hit» como DT millonario para sellar su idilio con la hinchada, posiblemente dándole la titularidad a la joya Kendry Páez en su debut superclásico. En la vereda de enfrente, la «Sifoneta» intentará imponer su fluidez de juego con la peligrosidad de Miguel Merentiel y la siempre vigente «ley del ex» que sobrevuela sobre Adam Bareiro, quien comandará el ataque xeneize en territorio enemigo.
El encuentro también será un choque de estilos y realidades tácticas. River se perfila con una alineación sólida que incluye a los campeones mundiales Montiel, Acuña y Martínez Quarta, apostando a la intensidad y el contagio anímico que Coudet imprimió desde su llegada. Boca, en tanto, confiará en la seguridad de Leandro Brey bajo los tres palos y en la ambición de un equipo que, según el termómetro de las redes sociales, ha devuelto la ilusión al pueblo boquense. Con el arbitraje y el estado del campo de juego bajo la lupa previa, todo está listo para que el fútbol argentino viva otra tarde de aquellas que quedan perennes en la memoria colectiva.





