Una hemorragia grave tiene el potencial de poner en riesgo la vida de una persona en cuestión de minutos, por lo que saber cómo reaccionar de forma adecuada puede marcar la diferencia definitiva. En este contexto, se llevó adelante un nuevo programa de capacitación enfocado en el control y la detención de sangrados potencialmente mortales.

La iniciativa estuvo dirigida principalmente al personal policial y a los trabajadores del 107, con el objetivo primordial de fortalecer las herramientas operativas de quienes intervienen en primera línea frente a una emergencia.

Asimismo, el programa prevé extender estos conocimientos de manera progresiva a toda la ciudadanía. Bajo la premisa de que el sangrado puede matar pero cualquier persona puede detenerlo, la capacitación busca que más habitantes estén preparados para intervenir y salvar una vida.






