Tras conocerse el registro del Indec que ubicó la inflación general en el 1,7% durante agosto, los datos relevados por consultoras privadas en el arranque de septiembre encendieron las señales de alerta debido a un repunte en la dinámica de los productos de la canasta básica. Informes de entidades como LCG advirtieron sobre saltos semanales notorios en divisiones específicas —con subas marcadas en panificados, cereales, carnes y verduras—, lo que traccionó el foco de los analistas sobre el costo de vida en el tramo final del mes.
Este comportamiento alcista en las góndolas rompió con semanas previas de relativa calma e imprime presión sobre el índice general de precios, amenazando con devolver la marca mensual hacia la zona del 2%. Mientras el mercado analiza el impacto de esta suba en los bolsillos de los sectores de menores ingresos, los analistas económicos recalculan sus proyecciones a la espera de ver si el repunte responde a cuestiones estacionales o si marcará una tendencia alcista sostenida para el cierre del trimestre.





