Cada 31 de octubre se celebra el Día Mundial del Ahorro, una jornada propicia para revisar los hábitos en el manejo del dinero y planificar estrategias que garanticen la estabilidad económica personal y familiar. En un escenario macroeconómico complejo y cargado de desafíos, los especialistas coinciden en que la prioridad debe centrarse en organizar detalladamente los consumos, estructurar un fondo de contingencia y resguardar la disponibilidad de fondos antes que buscar rendimientos extraordinarios que entrañen mayores riesgos.
Para el consultor financiero Omar de Lucca, un aspecto fundamental que los ahorristas deben vigilar de cerca es la mora en la cadena de pagos, lo que exige evaluar minuciosamente los riesgos antes de comprometer capital, ya sea en productos bancarios o en la economía real. Quienes buscan ingresos adicionales mediante instrumentos como el descuento de cheques deben examinar rigurosamente la calificación crediticia del emisor y el estado de la industria involucrada, dado que muchas compañías atraviesan dificultades para cobrar sus ventas y cumplir con compromisos. En la misma línea, Matías Daghero, director de Closing Bell Advisors, remarcó que el paso inicial para lograr finanzas sanas consiste en sanear pasivos: “Una primera clave es limpiar las deudas, o sea, no tener deudas, sobre todo deudas a tasas altas. Si uno está con deudas a tasas altas, ver la posibilidad de refinanciarlas para irlas bajando”, aconsejó.
Frente a la incertidumbre, los expertos recomiendan diversificar la exposición al riesgo y conformar un fondo de contingencia que amortigüe imprevistos derivados de ingresos demorados o contextos adversos. Para De Lucca, la consigna actual pasa por adoptar una postura más conservadora: “Tenés que tener alguna caja para tocar en el caso de un contexto como el que estamos pasando. Y ser un poco más conservador, quizás decir: ‘Resigno rentabilidad, pero aseguro liquidez’”. Como herramienta complementaria, sugieren diseñar un flujo de fondos personal que desglose ingresos ordinarios y extraordinarios junto a los egresos fijos y variables, permitiendo anticipar desequilibrios y establecer límites claros al consumo.





