El ambiente de las artes visuales en el norte argentino intensifica los preparativos de cara a uno de los eventos culturales más trascendentes del año: la Bienal Internacional de Esculturas 2026, programada para desarrollarse del 17 al 26 de julio. La Fundación Urunday y el Instituto de Cultura del Chaco avanzan a paso firme en el diseño logístico del predio del Parque 2 de Febrero para albergar lo que se anticipa como un verdadero «Mundial» de la disciplina a cielo abierto. Luego del lanzamiento simbólico realizado en la Casa de las Culturas de Resistencia y de las presentaciones oficiales en la Ciudad de Buenos Aires ante autoridades y delegaciones diplomáticas, la organización ingresó en la fase técnica crítica para recibir las toneladas de insumos e infraestructura requeridas por los participantes.
La expectativa para esta XIV edición está respaldada por una convocatoria histórica que superó todos los registros previos de la institución. Un comité especializado seleccionó a los diez escultores internacionales que protagonizarán el certamen oficial entre un total de 439 postulantes provenientes de más de 70 países. Los creadores finalistas representarán a la Argentina (de la mano del reconocido artista Néstor Vildoza), Bielorrusia, Bulgaria, Chile, España, Italia, Polonia, Turquía, Ucrania y Uzbekistán. Durante los diez días de competencia presencial, trabajarán a la vista del público moldeando bloques de materiales nobles como el mármol travertino, transformando el predio en un taller vivo de escala internacional.
Más allá del concurso principal, los comités organizadores han estructurado una propuesta artística integral que desborda el plano estrictamente escultórico. La grilla de actividades paralelas para esta edición incluirá el Décimo Encuentro de Escultores Invitados, un festival filarmónico, el tradicional ciclo musical “Madre Canción”, el Congreso Internacional de Artes y múltiples simposios de debate técnico y académico. Con una fuerte articulación público-privada, este despliegue multidisciplinar busca no solo consolidar a Resistencia en su rol histórico de «capital de los escultores», sino también traccionar las economías del Litoral mediante un flujo de turismo cultural masivo que impactará de forma directa en el sector hotelero, gastronómico y de los emprendedores locales.





