
Uno de los ejes centrales del proyecto fue garantizar la accesibilidad a través de un moderno sendero de hormigón monolítico impreso que conecta todos los sectores siguiendo los circuitos más utilizados por los vecinos. Para preservar las condiciones ambientales y la absorción natural de la tierra, esta superficie permeable no supera el 10% del área total del predio. Asimismo, se incorporaron baldosas podotáctiles en todo el recorrido para guiar de manera segura a las personas con discapacidad visual.

El acceso al parque se jerarquizó mediante dos nuevos portales principales: uno en la intersección de las avenidas Ávalos y Lavalle —que amplía el entorno del Monumento a los Inmigrantes para actos conmemorativos— y otro vinculado directamente con el nuevo edificio del Registro de Conducir. En materia deportiva y recreativa, la obra contempló la restauración de las pistas de skate y patinaje, junto a la instalación de tres islas de ejercitadores con pisos antigolpes distribuidas en el sector aeróbico.

Para las infancias, el sector de juegos fue completado con equipamiento restaurado y un solado continuo antigolpes de alta durabilidad que aporta mayor seguridad y color al espacio. Finalmente, con miras a optimizar los servicios de cara a la Bienal de Esculturas, se concluyeron los núcleos sanitarios del anfiteatro y el área infantil, se colocó nuevo mobiliario urbano en las zonas de estar y se estrenó un sistema de iluminación LED diferenciado por zonas que refuerza la seguridad y amplía los horarios de disfrute.





