A más de una semana del destructivo doble sismo que sacudió la región norte y central de Venezuela, el último balance oficial emitido por las autoridades elevó la cifra de víctimas fatales a 2.295 personas. Las tareas de remoción de escombros y búsqueda continúan sin descanso, pero el panorama es desgarrador: la plataforma digital unificada para la emergencia reporta que todavía se desconoce el paradero de 40.271 ciudadanos. Ante la magnitud de la catástrofe, considerada la más grave en la historia del país caribeño, el Poder Ejecutivo decretó siete días de duelo nacional.
El informe gubernamental detalla, además, un saldo de 11.267 heridos y al menos 12.841 personas damnificadas que lo han perdido todo. El sistema sanitario de las regiones afectadas —principalmente el Distrito Capital y los estados de La Guaira, Miranda, Carabobo y Yaracuy— se encuentra completamente colapsado. Para intentar contener la emergencia médica y psicológica, se han dispuesto 25 campamentos transitorios activos, donde hasta el momento han recibido asistencia primaria más de 17.000 pacientes afectados por la catástrofe.
En el terreno operan más de 4.100 rescatistas internacionales provenientes de diversos países, quienes trabajan junto a las brigadas locales en estructuras colapsadas. Aunque las probabilidades de hallar supervivientes disminuyen drásticamente con el paso de las horas, los equipos consiguieron extraer con vida de los escombros a un niño de tres años en las últimas horas. La asistencia internacional ha comenzado a fluir con mayor velocidad tras la reapertura operativa del puerto de La Guaira, permitiendo el ingreso de buques con agua potable, insumos médicos y toneladas de alimentos para abastecer a la población.





