El diplomático argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), se afianzó en el lote de los tres principales aspirantes para convertirse en el próximo Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La confirmación llegó este viernes tras llevarse a cabo una nueva votación secreta e informal en la sede de Nueva York, donde los 15 miembros del Consejo de Seguridad volvieron a testear la fuerza de las candidaturas para reemplazar a António Guterres. En esta ronda, Grossi cosechó siete apoyos favorables, posicionándose codo a codo en la preferencia de los diplomáticos.
La carrera hacia la cima del organismo multilateral mantiene un marco de fuerte paridad e idéntica procedencia regional. Junto con el representante argentino, la diplomática guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett encabeza el sondeo confidencial tras alcanzar ocho votos, mientras que la economista costarricense Rebeca Grynspan igualó la línea de Grossi con siete respaldos. El mecanismo de consulta utilizado por el Consejo evalúa la viabilidad de cada figura mediante opciones de aliento, rechazo o abstención, funcionando como un filtro indispensable para medir la tracción política antes de ingresar a la fase de negociaciones definitivas.
Con la mirada puesta en el recambio de mandato que se efectivizará hacia finales de año, las próximas semanas resultarán determinantes para la diplomacia argentina en la búsqueda de sumar las nueve voluntades mínimas necesarias para asegurar la nominación. El escenario ingresará en su etapa decisiva cuando comiencen las votaciones con boletas de color diferenciado para los cinco miembros permanentes con derecho a veto —Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia—, cuyos consensos cruzados definirán si el titular del OIEA logra convertirse en el primer argentino en conducir los destinos de la ONU.





