River Plate mostró su mejor versión durante la primera mitad del encuentro disputado en el Estadio Monumental, logrando dominar las acciones con claridad y ser contundente en el área rival. A los 11 minutos, un ataque conducido por Ángel Correa terminó en el primer gol de la noche, mientras que a poco del descanso, una aproximación de Joaquín Freitas provocó el desvío en Silvero que estiró la ventaja para el local. Con la tranquilidad del 2 a 0 parcial, los dirigidos por Coudet se retiraron al vestuario acompañados por el reconocimiento de su público.
En el complemento, la tónica del partido cambió drásticamente tras los ajustes tácticos implementados por Guillermo Barros Schelotto y la equivocación de Thiago Almada en la salida que derivó en el descuento de Matías Pellegrini. A partir de allí, Vélez Sarsfield creció en confianza y comenzó a acorralar a un River que perdió el control en la mitad de la cancha. El golpe definitivo llegó a los 34 minutos del segundo tiempo, cuando Manuel Lanzini anotó de cabeza para poner el 2 a 2 definitivo y cumplió con la inexorable «ley del ex».
El tramo final del partido estuvo marcado por el descontento de los simpatizantes locales, quienes manifestaron su reprobación ante la pérdida de los dos puntos en casa y la falta de solidez en el juego. Sin margen para el lamento, el equipo de Coudet deberá dar vuelta la página rápidamente para enfocar sus esfuerzos en el trascendental compromiso del próximo miércoles ante Independiente Santa Fe por la Copa Sudamericana, donde el público ya dejó en claro que solo exigirá una victoria para clasificar a cuartos de final.





