Un violento alud de hielo y rocas provocó este miércoles el desbordamiento repentino del río Bhote Koshi en el norte de Nepal, desencadenando una torrentosa riada que arrasó poblados enteros, puentes e infraestructuras hidroeléctricas en los distritos de Rasuwa, Nuwakot y Dhading. Las autoridades locales confirman ya decenas de fallecidos, mientras la cifra de personas sin localizar supera las 380, incluyendo decenas de efectivos de las fuerzas de seguridad y cientos de turistas internacionales.
La furia del agua se desató de forma imprevista durante la mañana, sorprendiendo a las comunidades locales y a numerosos peregrinos que transitaban la ruta fronteriza hacia la región del Tíbet. La corriente destruyó centrales de energía que abastecen más del 10 % de la capacidad eléctrica nacional y dejó sepultadas bajo el barro múltiples viviendas en la zona de Trishuli Bazar, complicando severamente las comunicaciones y las rutas de escape en el terreno montañoso.
El Gobierno de Nepal, junto al despliegue del Ejército y la Policía, declaró la emergencia máxima y ordenó la evacuación inmediata de los asentamientos ubicados sobre las márgenes de los ríos Trishuli y Narayani. No obstante, el nivel de las aguas y el clima adverso han impedido que los helicópteros de rescate puedan aterrizar en las áreas más alejadas, mientras los equipos de emergencia combaten a contra reloj para localizar a los supervivientes entre los escombros.





