El Estadio Monumental fue el escenario de una verdadera batalla futbolística donde River Plate logró sellar su pasaje a la gran final del Torneo Apertura. Desde el arranque, el equipo de Eduardo Coudet impuso las condiciones del juego mediante una presión asfixiante, aunque debió sufrir temprano por la preocupante lesión de Sebastián Driussi. La tensión aumentó a la media hora de juego cuando, tras una revisión del VAR, Gonzalo Montiel tuvo la chance de abrir el marcador desde los doce pasos, pero el arquero «canalla» Jeremías Ledesma agigantó su figura y le contuvo el remate, dejando el marcador en silencio antes del descanso.
El complemento mantuvo las pulsaciones al límite y guardó las mayores emociones de la noche. Rosario Central estuvo a nada de dar el golpe con un remate de Pol Fernández que milagrosamente se estrelló en el palo tras una gran respuesta del juvenil arquero Santiago Beltrán. Sin embargo, la justicia llegó a los 16 minutos para el local: una nueva infracción dentro del área le dio la revancha a River desde el punto del penal. Esta vez, Facundo Colidio tomó la responsabilidad con total jerarquía y cruzó un derechazo inatajable para desatar la locura de los hinchas y poner el 1-0 definitivo.
Los minutos finales se vivieron con el corazón en la boca, con un Central volcado completamente al ataque y un remate de Ángel Di María que volvió a impactar en el poste millonario. Con puro oficio, pierna fuerte y un tremendo sacrificio defensivo, River resistió los embates del equipo de Jorge Almirón hasta el pitazo final. De esta manera, el conjunto de Núñez rompe una racha de más de dos años sin definiciones y ya palpita lo que será la gran final del fútbol argentino el próximo 24 de mayo en el Estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba.





