Informes actualizados del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) y el Observatorio de la UNNE coinciden en que el fenómeno de El Niño ya se encuentra plenamente instalado y cuenta con una probabilidad cercana al 100% de mantenerse activo durante el trimestre de agosto a octubre. Con anomalías térmicas en la cuenca del Pacífico ecuatorial que superan los +1,2 °C, las proyecciones científicas estiman más de un 80% de probabilidades de que el evento adquiera una categoría «fuerte» o «muy fuerte» entre fines de año y el comienzo de 2027. Esta condición modificará sensiblemente la dinámica atmosférica regional, marcando una transición radical tras los periodos de sequía severa registrados previamente.
Para la provincia del Chaco, los modelos de monitoreo hidrometeorológico advierten que, si bien el trimestre de invierno muestra una pauta de precipitaciones variables, el período de mayor riesgo por excesos hídricos se concentrará a partir de la primavera y el inicio del verano. El mayor impacto en suelo chaqueño se prevé tanto por eventos de tormentas severas como por el escurrimiento de la Cuenca del Plata, afectando de manera crítica los departamentos del Litoral oriental, las zonas ribereñas sobre los ríos Paraná y Paraguay, y el entramado productivo del interior. El sector agropecuario sigue de cerca esta evolución, dado que la saturación de los suelos y el anegamiento de caminos rurales podrían complicar las labores operativas y la logística de cosecha.
El impacto previsto no se limitará únicamente al territorio provincial, ya que las anomalías de lluvia por encima de los promedios históricos se extenderán por toda la franja noreste del país y el centro de la región pampeana. Las proyecciones ubican como zonas prioritarias de afectación a las provincias de Corrientes, Misiones, Santa Fe, Entre Ríos y el norte y sudoeste de Buenos Aires, además de áreas de Cuyo y La Pampa. Asimismo, el incremento de las precipitaciones en las altas cuencas de Paraguay y el sur de Brasil ejercerá una presión sostenida sobre el caudal de los grandes ríos del sistema del Paraná, lo que eleva la posibilidad de crecidas progresivas en todo el tramo inferior de la cuenca.
Ante este panorama de vulnerabilidad, las autoridades provinciales y nacionales pusieron en marcha planes de contingencia federales para coordinar trabajos preventivos de saneamiento y mitigación. En Chaco, las tareas se concentran en la limpieza de canales de drenaje urbanos, el acondicionamiento de sistemas de bombeo y el dragado en tomas de agua clave sobre ríos como el Bermejito para garantizar la operatividad de los servicios esenciales. De igual modo, los comités de emergencia mantienen un monitoreo continuo de las cotas fluviales e infraestructura vial, buscando anticipar posibles evacuaciones o aislamientos de poblaciones vulnerables ante el inminente pico del ciclo hidrológico.





