El sufrimiento y la épica volvieron a darse la mano en el destino de la selección argentina. En un encuentro de cuartos de final de máxima tensión disputado en el Estadio de Kansas City, el conjunto de Lionel Scaloni destrabó un partido durísimo frente a Suiza y se llevó la victoria por 3-1 en la prórroga. Tras igualar 1-1 en los 90 minutos reglamentarios, el campeón defensor sacó a relucir su jerarquía e hidalguía en el tiempo suplementario para desatar la locura de los miles de fanáticos que colmaron las tribunas en Misuri.
La historia había comenzado favorable gracias a una perfecta jugada de pelota parada a los 10 minutos del primer tiempo, donde Alexis Mac Allister conectó de cabeza un preciso centro de Lionel Messi para abrir el marcador. Sin embargo, Suiza demostró ser un rival durísimo de quebrar y alcanzó la paridad a los 67 minutos por medio de Dan Ndoye. A pesar de quedarse con diez hombres poco después debido a la expulsión por doble amarilla de Breel Embolo, el elenco europeo resistió con orden y llevó las acciones al límite físico y mental de los dos tiempos extra.
Fue allí donde apareció el recambio dorado de la Scaloneta para sentenciar la clasificación de última hora. A los 112 minutos, Julián Álvarez frotó la lámpara con un remate espectacular que batió a Gregor Kobel, y ya en la agonía del partido, a los 120, Lautaro Martínez sentenció el 3-1 definitivo tras un contraataque letal. Con el pitazo final, la delegación nacional comenzó a planificar el próximo gran examen: una semifinal de alto voltaje frente a Inglaterra, reeditando uno de los clásicos más pasionales de la historia de los Mundiales.





