En un intento directo por reactivar la compra de viviendas, el Palacio de Hacienda impulsa un mecanismo para que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES coloque plazos fijos de largo plazo en los bancos. Esta medida resuelve el problema central del sistema financiero: las entidades suelen dudar al prestar a 20 o 30 años cuando sus depósitos son a corto plazo. Al recibir el respaldo y la liquidez de los fondos previsionales a varios años, los bancos contarán con la estabilidad necesaria para volcar más dinero al mercado inmobiliario y reducir los costos de las cuotas para los compradores.
En paralelo, el Banco Central avanzó en la flexibilización para el uso de los dólares depositados en el sistema bancario. Con la nueva normativa, los bancos podrán prestar hasta un 15% de sus depósitos en moneda extranjera a empresas de la economía real, eliminando el requisito previo de que sean exportadoras o generen ingresos directos en divisas. Para evitar riesgos cambiarios, los créditos otorgados deberán liquidarse en el mercado oficial de cambios y las entidades deberán cumplir con altas exigencias de capitales mínimos, volcando parte de la liquidez acumulada directamente a la producción.
Con este doble paquete, el Gobierno apunta a reactivar dos motores clave: el consumo de la clase media mediante el acceso a la vivienda y la inversión productiva en el sector privado. Al usar fondos de la ANSES como sostén de las hipotecas y permitir que las pymes locales accedan a financiamiento en dólares para capital de trabajo, la gestión económica busca dinamizar el crédito sin comprometer el equilibrio de las cuentas públicas.





