Según trascendió este miércoles 1, miles de docentes suplentes, y en una escala menor pero igualmente preocupante, trabajadores titulares, se encontraron con sus cuentas bancarias vacías o con depósitos que reflejan apenas una fracción de lo que les correspondía percibir.
La situación se originó a partir de presuntas irregularidades en las liquidaciones efectuadas por el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología. Lo que inicialmente parecía un caso aislado se transformó rápidamente en un problema de alcance provincial, afectando la economía de miles de familias que dependen exclusivamente de estos ingresos para subsistir. Las «malas liquidaciones» se han convertido en el eje de un reclamo que exige soluciones inmediatas por parte del área administrativa de la cartera educativa.
La indignación de los trabajadores no tardó en trasladarse al plano digital. A través de redes sociales como Facebook y servicios de mensajería, los mensajes de reclamo se multiplicaron exponencialmente durante las últimas horas, visibilizando la magnitud del conflicto. Capturas de pantalla con saldos insuficientes y testimonios de docentes afectados por la falta de pago total de sus haberes inundaron los grupos de interés docente, sirviendo como termómetro de un clima social cada vez más tenso.
Esta grave falla administrativa ha generado un fuerte cimbronazo político que ya salpica a distintos niveles jerárquicos dentro del Gobierno provincial. Mientras los gremios comienzan a evaluar medidas de fuerza ante el incumplimiento salarial, desde la base docente se exige una auditoría transparente que determine responsabilidades y garantice que el pago de los sueldos adeudados se concrete de manera urgente, sin más dilaciones técnicas.





