El tipo de cambio mayorista ratificó su senda alcista al superar por primera vez la barrera de los 1.500 pesos, impulsado por una combinación de mayor demanda corporativa para la cobertura de fin de mes y una deliberada estrategia de flexibilización cambiaria. La decisión de la autoridad monetaria de convalidad un deslizamiento controlado de la divisa busca aliviar la presión sobre las tasas de interés de la economía, permitiendo una calibración gradual sin tener que recurrir a intervenciones agresivas de reservas en el mercado de contado.
A este esquema se suma la renovada firmeza en los dólares financieros, con un Contado con Liquidación (CCL) superando los $1.600 y el MEP manteniéndose en torno a los $1.538. Esta brecha genera una inercia sobre la plaza oficial que incentiva la aceleración en el ritmo de devaluación (crawling peg), mientras que la elevada liquidez en pesos y la búsqueda de cobertura frente a los vencimientos de la deuda soberana en moneda local siguen empujando las posturas compradoras en el segmento de futuros.
Pese a este ajuste nominal, los valores al público en el Banco Nación cerraron sin cambios en $1.530, en tanto el dólar libre o blue anotó un ligero recorte hasta los $1.560. El elevado volumen operado en el mercado de contado —que superó los USD 420 millones— da cuenta de que la oferta exportadora continuó fluyendo con fluidez, absorbiendo la demanda sin generar sobresaltos de mayor envergadura en la brecha cambiaria.





