Una delegación oficial del Vaticano llegó este domingo al Aeroparque Jorge Newbery para poner en marcha la fase crítica de inspección del viaje apostólico que el papa León XIV realizará al país. La misión está conducida por monseñor José Nahúm Jairo Salas Castañeda, coordinador de los Viajes Apostólicos, y la integran especialistas de la Secretaría de Estado y del Dicasterio para la Comunicación. A su arribo, la comitiva fue recibida por funcionarios de la Cancillería argentina y representantes de la Nunciatura Apostólica, en el marco de un despliegue preventivo coordinado por la Policía Federal Argentina que incluyó revisiones del Grupo Especial de Desactivación de Explosivos (GEDEX) y custodia territorial.
El itinerario de trabajo de la delegación se concentrará durante los próximos días en evaluar las sedes de los encuentros masivos y las rutas de traslado en la Ciudad de Buenos Aires, Luján y Córdoba. En la capital nacional, el equipo vaticano analizará locaciones emblemáticas con capacidad de convocatoria masiva —como la avenida 9 de Julio, el sector del Monumento a los Españoles o el Estadio Monumental— además de inspeccionar las instalaciones de la Nunciatura Apostólica en Recoleta, donde pernoctará el Pontífice. Asimismo, la agenda contempla una visita a la Basílica de Luján y un viaje a la provincia de Córdoba para reunirse con las autoridades eclesiásticas locales y validar la infraestructura requerida para los actos litúrgicos.
Esta labor técnica resultará clave para consolidar el cronograma oficial que formalizará la Santa Sede antes de la llegada del Santo Padre, programada tras su paso previo por Uruguay y antes de su partida hacia Perú. Las comisiones binacionales —integradas por la Cancillería, fuerzas de seguridad federales, la Conferencia Episcopal Argentina y gobiernos subnacionales— trabajan en la definición de protocolos de protección, presupuestos y cobertura mediática. El desembarco de León XIV tendrá un fuerte carácter histórico, ya que marcará el regreso de un Papa a suelo argentino tras 39 años, desde la última visita concretada por Juan Pablo II en abril de 1987.





