La inminente final de la Copa del Mundo 2026 entre Argentina y España reavivó uno de los misterios y milagros fotográficos más asombrosos del fútbol moderno. En diciembre de 2007, un tímido Lionel Messi de 20 años aceptó participar en una sesión de fotos para un calendario solidario organizado por UNICEF y el diario Sport. Por obra del azar, la familia de Lamine Yamal —que entonces tenía apenas seis meses— ganó un sorteo en su humilde barrio de Rocafonda para posar en el Camp Nou junto a un jugador del Barcelona. El destino quiso que el futbolista asignado fuera el crack rosarino, dando vida a la icónica imagen de «La Pulga» bañando al bebé en una tina de plástico.
El autor de la fotografía, Joan Monfort, recordó lo compleja y desopilante que fue aquella producción improvisada en los vestuarios del estadio catalán. Según relató el reportero gráfico, un jovencísimo y sumamente introvertido Messi no sabía cómo sostener al bebé, quien estaba acompañado por su madre, Sheila Ebana. Para romper la extrema timidez de Leo y destrabar la sesión, debieron apelar a un patito de goma que relajó el ambiente y permitió capturar las sonrisas de una foto que hoy, casi dos décadas después, es catalogada por su creador como un acierto que «no se puede pagar con dinero».
La increíble imagen permaneció guardada bajo llave por la familia de la hoy estrella española para evitar las odiosas e inevitables comparaciones con el capitán de la Selección Argentina. Sin embargo, tras salir a la luz en redes sociales, tomó una dimensión mística de cara a la final del 19 de julio en Nueva Jersey. Con Messi disputando su última gran cita con 39 años y Yamal celebrando sus 19 en plena competencia, el histórico cruce del domingo en el MetLife Stadium no solo pondrá en juego la corona mundial, sino que cerrará un círculo perfecto que comenzó con una caricia solidaria en una bañera de Barcelona.





