El mapa de la morosidad en la Argentina revela disparidades marcadas entre las distintas regiones geográficas. Según datos recientes, mientras que el Gran Buenos Aires (GBA) enfrenta una situación crítica con un 18,4% de atrasos en los pagos, la región Norte presenta un panorama sensiblemente más ordenado. Con un índice de morosidad del 10,6%, el Norte se ubica apenas por encima de la Mesopotamia (10,4%), destacándose por mantener niveles de cumplimiento superiores a los de Cuyo o la Patagonia.
En el caso específico de la provincia de Chaco, este indicador refleja una conducta financiera que busca sostenerse en un marco de incertidumbre económica generalizada. Los analistas locales señalan que, aunque la presión inflacionaria afecta el poder adquisitivo, el sector bancario chaqueño ha mantenido una cartera de créditos relativamente estable. Este 10,6% regional sugiere que, en provincias como Chaco, los usuarios de servicios financieros priorizan la regularización de sus deudas bancarias para no perder el acceso a líneas de financiamiento futuras.
Finalmente, al comparar estos números con el resto del país, se observa que el Norte argentino logra esquivar los picos de incumplimiento que hoy afectan a los grandes centros urbanos. Mientras el promedio nacional se ve empujado al alza por la situación en Buenos Aires y el Gran Buenos Aires (donde casi el 20% está atrasado), el comportamiento crediticio en el Chaco contribuye a que el indicador regional se mantenga entre los más bajos del territorio, marcando una resiliencia particular ante la crisis de deuda que atraviesan las familias en otras latitudes.





