El 15 de junio marca un hito fundamental para la seguridad pública en la región, al celebrarse el Día de la Policía de la Provincia del Chaco. Esta fecha fue establecida oficialmente mediante el Decreto N° 959 de 1985, en conmemoración a la creación de la Escuela de Cadetes en el año 1953 bajo la gestión del primer gobernador constitucional de la provincia, Felipe Gallardo. La elección de este día resalta el inicio de la formación profesional, específica y orgánica del personal de la fuerza. Desde aquellos primeros años en su sede original de la calle Arturo Illia en Resistencia, la institución ha consolidado su despliegue territorial para dar respuestas operativas a cada rincón de la geografía chaqueña.
En la actualidad, la fuerza se enfrenta a desafíos complejos que van mucho más allá de la prevención del delito convencional. Los índices delictivos contemporáneos exigen combatir con firmeza problemáticas transnacionales y complejas, tales como el narcotráfico, el narcomenudeo y la trata de personas, flagelos que impactan directamente en el tejido social de las localidades de la provincia. Asimismo, el cibercrimen y las estafas virtuales han emergido como nuevas modalidades delictivas que obligan a la institución a reconfigurar sus estrategias de patrullaje y vigilancia, expandiendo el cuidado de los ciudadanos también hacia el entorno digital.
Para dar respuesta a estas demandas, la Policía del Chaco se encuentra transitando un profundo proceso de modernización tecnológica y formación continua. La articulación con centros de monitoreo urbano, la optimización de los sistemas de atención de emergencias como el 911 y la capacitación especializada de sus cuadros en el Instituto de Educación Superior de Formación Policial y Seguridad Pública (ISSP) son los pilares de la gestión actual. El gran reto de la fuerza radica en equilibrar el uso de herramientas de vanguardia con la proximidad vecinal, garantizando el orden público y la paz social bajo un estricto respeto a los derechos humanos y las leyes vigentes.





