El costo del transporte público de pasajeros se ha convertido en una carga crítica para los trabajadores de Resistencia. Según el último relevamiento nacional, la capital de Chaco presenta una tarifa de $1.885, situándose apenas por debajo de Bariloche ($2.046) y Corrientes ($1.890). Esta cifra coloca a la ciudad en una posición de extrema vulnerabilidad comparativa, superando incluso a grandes centros urbanos como Córdoba, Santa Fe y Rosario, donde el boleto se mantiene en los $1.720, marcando una brecha de más de 160 pesos por cada viaje realizado.
La disparidad tarifaria se vuelve aún más evidente al contrastar la situación de Resistencia con otras capitales y distritos del país. Mientras que en el Chaco el usuario debe abonar casi 1.900 pesos, en ciudades como Salta el costo es de $1.414, y en el Área Metropolitana de Buenos Aires (CABA) el subte se posiciona en $1.400. Incluso capitales de la región patagónica como Neuquén ($1.365) o del centro del país como San Luis ($1.290) presentan valores significativamente menores, lo que evidencia que el noreste argentino enfrenta uno de los esquemas de costos más elevados del territorio nacional.
Esta situación impacta directamente en la economía familiar chaqueña, considerando que el valor en Resistencia se encuentra muy por encima de la «Media Ponderada» nacional, establecida en $1.500. El hecho de que ciudades vecinas como Formosa ($1.750) también presenten cifras altas, pero inferiores a las locales, refuerza la preocupación por la sostenibilidad del sistema en la provincia. Ante este escenario, el bolsillo del usuario en Chaco sigue siendo uno de los más castigados, debiendo afrontar costos que duplican o triplican las tarifas de las zonas con mayores subsidios o estructuras de costos más eficientes.





