La Casa Rosada planifica un incremento decisivo en la actividad del Congreso para avanzar con su paquete de medidas prioritarias antes de que la dinámica del año electoral ralentice la labor legislativa. Con la mira puesta en obtener al menos una media sanción semanal, la reciente presentación del proyecto para reformar la Carta Orgánica del Banco Central sirvió no solo para intentar fijar expectativas económicas, sino también como un primer sondeo del nivel de apoyo político con el que cuenta el oficialismo en la Cámara alta.
En paralelo a la agenda en el Parlamento, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, encabezará junto a referentes nacionales un raid de negociaciones con mandatarios provinciales para intentar asegurar adhesiones clave. Las conversaciones abarcan desde la conformación de fórmulas o acuerdos electorales distritales hasta la eventual eliminación de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una iniciativa que el Poder Ejecutivo promueve con el fin de reducir gastos fiscales y acotar los períodos de incertidumbre electoral de cara a las presidenciales de 2027.
Por otra parte, la conducción política sigue con marcada atención la situación geopolítica en el Atlántico Sur ante el reciente proyecto de una empresa naviera chilena para unir Punta Arenas con las Islas Malvinas, sumado a recientes maniobras de buques británicos. La eventual creación de esta ruta marítima encendió las alarmas en el Congreso y la Cancillería debido al impacto logístico y comercial que podría significar para el enclave insular, en un contexto atravesado además por un marcado incremento del discurso de reafirmación soberana en la opinión pública.





