La realidad habitacional en la provincia del Chaco refleja una demanda histórica que continúa en aumento. Actualmente, más de 124 mil familias y grupos familiares se encuentran inscriptos en los padrones del Instituto Provincial de Desarrollo Urbano y Vivienda (IPDUV) a la espera de una casa propia. En este escenario, se ha generado una marcada expectativa ante el anuncio del Gobierno nacional, que llevará a cabo este lunes la primera licitación de fondos en el marco del nuevo programa de créditos hipotecarios, una medida observada con atención por miles de aspirantes al techo propio.
Si bien el Gobierno provincial mantiene en marcha la ejecución y finalización de diversos programas de viviendas sociales en todo el territorio, la oferta disponible resulta insuficiente para cubrir el volumen de solicitudes registrado. Esta brecha entre la capacidad de respuesta estatal y las necesidades de la población se manifiesta con especial intensidad en las grandes concentraciones urbanas, como el Gran Resistencia y Presidencia Roque Sáenz Peña, donde la concentración demográfica acentúa la presión sobre el mercado inmobiliario y los planes públicos.
Ante este panorama, diversos sectores vinculados al desarrollo urbano e inmobiliario han planteado la necesidad de que el Nuevo Banco del Chaco (NBCH) intervenga de manera más activa mediante el diseño de líneas financieras a tasas competitivas. La propuesta apunta a facilitar la compra de materiales de construcción a aquellas familias que ya disponen de un terreno o lote propio. Asimismo, algunos sectores más optimistas sugieren la posibilidad de que la entidad bancaria provincial lance sus propios créditos hipotecarios, una alternativa que, no obstante, se percibe lejana en el contexto financiero actual.
De este modo, la concreción del acceso a la vivienda permanece como una de las principales aspiraciones sociales en la provincia. Mientras se aguardan precisiones sobre el alcance, montos y criterios de elegibilidad que tendrá la licitación nacional, las miles de familias chaqueñas registradas en los padrones oficiales continúan a la espera de herramientas operativas que les permitan alcanzar la casa propia o consolidar la construcción de sus hogares.





