En un mensaje cargado de triunfalismo, el presidente Donald Trump confirmó hoy el éxito de la misión de extracción del segundo piloto del caza F-15 derribado días atrás en el suroeste de Irán. «¡Lo tenemos!», celebró el mandatario en su plataforma Truth Social, calificando la operación como una de las más audaces de la historia militar de los Estados Unidos. El efectivo, cuya identidad se mantiene en reserva por razones de seguridad, fue localizado con heridas leves en la provincia de Kohgiluyé y Buyer Ahmad, tras haber evadido durante jornadas el despliegue de las fuerzas iraníes que buscaban su captura.
Este rescate completa la recuperación de la tripulación de la aeronave, luego de que el primer integrante fuera rescatado el pasado viernes en la misma zona de conflicto. El operativo de búsqueda se desarrolló bajo condiciones de extremo peligro, coincidiendo con reportes de la pérdida de un avión de ataque A-10 Warthog cerca del estratégico estrecho de Ormuz. La recuperación del piloto representa un alivio operativo para el Pentágono, pero no ha logrado frenar la escalada bélica; por el contrario, Washington ha intensificado sus advertencias hacia Teherán en las últimas horas.
El escenario diplomático parece haber llegado a un punto de no retorno. Trump recordó que el ultimátum de diez días otorgado a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz está por expirar, advirtiendo que restan apenas 48 horas antes de que «el infierno se apodere de ellos». Mientras tanto, fuentes militares confirmaron que ataques selectivos en la capital iraní ya habrían eliminado a figuras clave del mando militar de ese país. Con el rescate de los pilotos finalizado, la atención global se centra ahora en el vencimiento del plazo fijado por la Casa Blanca, que podría desencadenar una ofensiva de mayor escala en la región.





