El Gobierno nacional, la representación empresaria de la indumentaria y las organizaciones sindicales del sector prorrogaron el convenio especial de alivio fiscal destinado a sostener los puestos de trabajo en la industria textil. La medida extiende el mecanismo excepcional por un plazo adicional de 90 días, en medio de una coyuntura marcada por la retracción del consumo interno y la mayor presión por el ingreso de productos importados. A través de esta herramienta, las compañías adheridas quedan facultadas para liquidar hasta un 70% del salario bruto de sus operarios bajo la condición de concepto no remunerativo.
La clave técnica del entendimiento radica en la exención temporal de las contribuciones patronales a la seguridad social sobre esa porción no remunerativa, lo que representa un alivio directo en los costos fijos de producción para las fábricas. La modalidad implementada garantiza que el haber de bolsillo que perciben los trabajadores no sufra reducciones ni recortes en su cobro mensual. Asimismo, el convenio contempla como resguardo un piso mínimo e infranqueable: el tramo considerado remunerativo —sobre el cual sí se aplican retenciones— no puede quedar por debajo del valor fijado para el Salario Mínimo, Vital y Móvil.
Como contrapartida obligatoria por el beneficio tributario concedido, las más de 70 firmas textiles que suscribieron el régimen asumieron el compromiso formal de no efectuar despidos sin causa justificada ni realizar suspensiones por razones económicas durante la vigencia del acuerdo. Si bien el entendimiento busca otorgar previsibilidad y frenar la destrucción del empleo en los principales polos de producción del país, el esquema genera una baja colateral en la recaudación de aportes destinados a la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES).





