El escenario político chaqueño de cara a 2027 comenzó a agitarse con movimientos de alto voltaje tras la confirmación pública de Jorge Capitanich de que no competirá por un nuevo mandato como gobernador. Lejos de replegarse, el exmandatario activó una intensa reingeniería electoral y, según confiaron fuentes de la mesa chica del PJ a nuestrochaco.com, viene tejiendo una estrategia de convergencia junto a Gustavo Martínez. Este acercamiento entre dirigentes que supo tener fuertes rispideces internas busca blindar al espacio opositor y reordenar las fichas de cara al próximo proceso electoral en la provincia.
De acuerdo a las tratativas que circulan en los pasillos partidarios, el esquema contempla un enroque táctico para recuperar la intendencia de Resistencia. Capitanich se postularía como candidato a jefe comunal de la capital —un territorio que ya supo administrar con peso propio—, llevando como compañera en la fórmula para presidir el Concejo Municipal a Elida Cuesta, pareja de Gustavo Martínez. Esta jugada consolida un reencuentro político que apunta a unificar estructuras, aunque para muchos vecinos no deja de ser una estrategia de recicle entre figuras con una larga trayectoria en la gestión pública local.

Por su parte, la pulseada provincial mostrará caras supuestamente renovadas, pero firmemente ancladas en la estructura tradicional del justicialismo. El elegido para encabezar la fórmula como candidato a gobernador sería Diego Bernachea, actual intendente de Presidencia de la Plaza y hombre de máxima confianza de Capitanich, secundado por la jefa comunal de Barranqueras, Magda Ayala, como aspirante a la vicegobernación. Esta dupla busca encarnar el recambio generacional y ejecutivo del peronismo, amparándose en el respaldo territorial de los municipios del interior.
Mientras los armadores políticos ultiman los detalles de esta coalición en ciernes, el tablero de 2027 ya genera fuertes debates y divisiones en el electorado chaqueño. Mientras un sector ve en este armado al único ordenador capaz de unificar al peronismo frente al oficialismo provincial, las críticas vecinales apuntan al desgaste de gestiones pasadas y a la repetición de nombres conocidos. Con un tablero en plena ebullición, el peronismo local busca reinventarse a contrarreloj para intentar seducir a una ciudadanía cada vez más exigente.





