El Senado de la Nación aprobó por 41 votos a favor y 25 en contra un proyecto de ley para establecer un nuevo marco regulatorio de los biocombustibles, el cual fue girado a la Cámara de Diputados para su revisión. La normativa declara de interés público esta actividad y apunta a incentivar inversiones, consolidar la seguridad energética y promover una transición hacia un mercado más competitivo y ambientalmente sostenible hacia 2036, año en el que se prevé la liberación de la competencia.
Sin embargo, la votación general dividió a los bloques políticos de manera transversal según los intereses provinciales. La iniciativa fue duramente cuestionada por legisladores de La Pampa, San Luis, Entre Ríos y Buenos Aires, quienes advirtieron que las nuevas regulaciones perjudican a los pequeños productores y concentran el mercado en grandes compañías aceiteras de Santa Fe y Córdoba.
Para dinamizar el sector, el proyecto fija incrementos escalonados en las mezclas con combustibles fósiles: el biodiesel en el gasoil subirá del corte mínimo inicial del 7,5% al 10% tras un año de promulgada la ley, mientras que el bioetanol en las naftas pasará del 12% inicial (dividido equitativamente entre caña de azúcar y maíz) al 15% al cumplirse el primer año de vigencia.





