El uso de billetes físicos en la Argentina atraviesa un retroceso sin precedentes, consolidando un cambio profundo en los hábitos de consumo de la sociedad. De acuerdo con el último Informe de Inclusión Financiera elaborado por el Banco Central (BCRA), las extracciones de efectivo llegaron a mínimos históricos durante el primer semestre de 2026, reflejando que cada ciudadano mayor de 18 años acude cada vez menos a los cajeros automáticos y opta de manera sostenida por herramientas digitales como las transferencias inmediatas y los códigos QR.
En detalle, las estadísticas oficiales señalan que cada adulto realizó en promedio 1,3 extracciones mensuales entre enero y junio de este año, lo que representa una caída del 33,4% en comparación con el mismo período del año anterior. En paralelo, el monto total extraído por persona también experimentó un retroceso del 14,1% en términos reales. La serie histórica expone con claridad esta tendencia de desmonetización cotidiana: mientras que en 2023 se promediaban 2,9 extracciones mensuales por habitante, la cifra se redujo a 2,7 en 2024 y a 1,7 en 2025, hasta tocar el actual piso histórico.
Como correlato directo de esta menor frecuencia, la modalidad de retiro cambió: los usuarios realizan operaciones menos seguido pero por importes más elevados —con un incremento cercano al 29% en el monto promedio por transacción—, buscando optimizar la tenencia de efectivo. Desde la autoridad monetaria destacan que este fenómeno es la contracara directa del vertiginoso avance de los medios de pago electrónicos, cuya cantidad de transacciones por adulto pasó de 19,2 mensuales en 2023 a 32,8 en la primera mitad de 2026, impulsados por la gratuidad e inmediatez de las transferencias.





