Los mercados financieros atravesaron una rueda de marcada volatilidad en la que las acciones y los bonos borraron las subas iniciales para cerrar con fuertes bajas, impulsando al riesgo país por encima de los 800 puntos básicos hasta alcanzar un nuevo máximo en más de un año. En paralelo, la cotización oficial minorista de la divisa estadounidense registró un incremento de $5, trepando hasta los $1.565 en las ventanillas del Banco Nación. La dinámica estuvo marcada tanto por factores externos como por la falta de catalizadores políticos internos que dieran previsibilidad a los inversores.
En el plano bursátil, el índice MSCI Merval experimentó un desplome del 3,2% para ubicarse en los 89.100,46 puntos, una caída que se profundizó a 4,7% al ser medido en dólares, situándose en 53 unidades. Entre las bajas más pronunciadas de la jornada se destacaron los papeles de YPF (-6,9%), Grupo Supervielle (-5,8%) y Edenor (-3,7%). El retroceso generalizado reflejó la cautela de los operadores ante un escenario internacional dominado por la expectativa en torno a las elecciones de mitad de término en Estados Unidos, conocidas como el «Super Martes», donde la administración de Donald Trump afronta su primer test electoral con eje en la inflación y la política migratoria.
Desde la sociedad de bolsa Max Capital advirtieron que una eventual victoria demócrata en los comicios estadounidenses constituiría un factor de riesgo bajista adicional para los activos locales en el corto plazo. En el ámbito local, los analistas señalan que las negociaciones políticas se encuentran estancadas, por lo que cualquier señal de avance en la conformación de acuerdos o en la suspensión de las PASO podría funcionar como un catalizador para reactivar las compras en el mercado.





