A medida que se afianza el escenario político rumbo a las próximas contiendas electorales, la relación entre el oficialismo y la ministra de Seguridad atraviesa momentos de tensión. Los recurrentes «desmarques» públicos de la funcionaria respecto a determinadas decisiones de gestión y rumbos económicos encendieron luces de alarma en Balcarce 50, donde consideran que la falta de sintonía fina afecta la cohesión de la coalición libertaria.
Si bien en los planes iniciales la figura de Bullrich se perfilaba como una carta de peso para integrar la fórmula junto al presidente Javier Milei y consolidar el respaldo del electorado de centroderecha, este desgaste abrió paso a la evaluación de nuevos nombres dentro del espacio. Desde el entorno presidencial analizan diferentes perfiles que garanticen mayor alineamiento político y lealtad orgánica con el proyecto de gobierno.
Pese a los cortocircuitos evidentes, la directiva principal en la Casa Rosada es manejar la situación con cautela para evitar una ruptura abierta que debilite a la administración actual. El objetivo prioritario sigue siendo preservar el equilibrio institucional y mantener el diálogo abierto, aunque el tablero político ya comenzó a moverse en la búsqueda de alternativas para el futuro electoral.





