Santiago Peña anunció este miércoles su renuncia indeclinable a la presidencia de Paraguay, acorralado por una grave crisis institucional desatada tras la intervención y cierre de Ueno Bank. A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, el ahora exmandatario comunicó su salida del cargo con el argumento de preservar la estabilidad, la paz social y las instituciones democráticas del país frente a un escenario que se tornaba insostenible para su continuidad en el poder.
La dimisión se precipitó luego de que legisladores de la oposición y sectores disidentes del oficialismo presentaran una formal solicitud de juicio político. El golpe definitivo provino del expresidente y titular de la Asociación Nacional Republicana (ANR), Horacio Cartes, quien confirmó que el Partido Colorado —la fuerza gobernante— acompañaría la destitución en el Parlamento ante la falta de respuestas políticas por el colapso financiero.
En su discurso de despedida, Peña puso el foco en la situación de los ahorristas afectados, recordando que la entidad administraba recursos de unos tres millones de clientes y una cifra cercana a los 850 millones de dólares en fondos estatales. Asimismo, exigió que el Fondo de Garantía de Depósitos asegure la devolución del dinero y reclamó la protección de los recursos públicos, mientras el país entra en un compás de espera constitucional para redefinir la sucesión presidencial.





