En una noche cargada de simbolismo y mística, el conjunto dirigido por Lionel Scaloni disipó cualquier duda tras los últimos ensayos y desplegó un fútbol de alto vuelo frente al seleccionado africano. Desde el inicio, la Albiceleste impuso condiciones con un Julián Álvarez intratable y un Lionel Messi que, además de anotar su propio tanto, manejó los hilos del ataque con la precisión de siempre. El encuentro no solo sirvió para aceitar el funcionamiento colectivo de cara a la cita máxima en Norteamérica, sino también para reafirmar el idilio inquebrantable entre el plantel y una hinchada que colmó el estadio de Boca Juniors.

El momento más sensible de la jornada ocurrió cuando Nicolás Otamendi, referente absoluto de la defensa, convirtió desde los doce pasos tras un gesto de grandeza del capitán Messi, quien le cedió el penal. Al finalizar el encuentro, el «General» confirmó entre lágrimas que esta fue su última presentación oficial vistiendo la camiseta argentina en suelo nacional, cerrando un ciclo dorado que marcó una época en la historia del fútbol local. La ovación descendió de las cuatro tribunas como un reconocimiento justo a la trayectoria de uno de los pilares del proceso que devolvió la gloria al país.

Hacia el cierre del partido, el ingreso de los más jóvenes aportó la frescura necesaria para redondear la goleada, destacándose el primer gol con la selección mayor de Valentín Barco, quien selló el 5-0 definitivo en tiempo de descuento. Con este resultado positivo y la lista de convocados prácticamente definida, la delegación argentina partirá en los próximos días hacia el predio de entrenamiento en el exterior para encarar la recta final de la preparación. La ilusión de retener la corona mundialista está más firme que nunca, respaldada por un equipo que mezcla experiencia, jerarquía y una nueva generación que ya pide pista.





