En una nueva escala de nuestro recorrido provincial, el mapa nos conduce hacia el Departamento General Dónovan para descubrir los encantos de Makallé. Esta localidad se alza como un destino privilegiado que logra amalgamar la calidez de su comunidad con un entorno natural envidiable, ideal para quienes buscan un respiro de la rutina urbana. Estratégicamente ubicada a solo 45 kilómetros de Resistencia, su conexión directa a través de la Autovía de la Ruta Nacional Nº 16 la convierte en una escapada accesible y necesaria para redescubrir el interior chaqueño.
La identidad de este pueblo es tan singular como su origen, estrechamente ligado a la corriente inmigratoria que forjó nuestra provincia. Fundada oficialmente el 8 de marzo de 1888, sus raíces se hunden aún más atrás en el tiempo, en los años del antiguo Fortín Makallé. Su nombre, un homenaje de los colonos italianos a la batalla de Macallé en África, es un sello distintivo que sobrevive al paso de las décadas. Hoy, con una población que ronda los 13.490 habitantes, el municipio mantiene intacta esa esencia tranquila y hospitalaria que define a los pueblos con historia.
El paisaje de la zona está marcado por la presencia serpenteante del Río Negro, que custodia la localidad y ofrece postales ribereñas de gran belleza. Los históricos puentes que cruzan sus aguas son testimonios arquitectónicos de otra época y puntos de encuentro obligados para los amantes de la fotografía y el descanso al aire libre. Junto a la pintoresca Plaza Central y la emblemática Parroquia San Vicente de Paul, estos sitios conforman un itinerario que invita a caminar pausadamente bajo la sombra de sus calles arboladas.
A pesar de su notable crecimiento demográfico y su cercanía con la capital provincial, Makallé ha sabido blindar su paz característica contra el ritmo frenético de la modernidad. Es un lugar donde el tiempo parece transcurrir a otra velocidad, permitiendo que el visitante se conecte con lo auténtico y disfrute de los atardeceres sobre el río. Para quienes recorren el Chaco, esta parada en el Departamento General Dónovan representa mucho más que un punto en el mapa: es el encuentro con la esencia misma de nuestra tierra y su gente.





