El plan contempla destinar un total de $2 billones para otorgar mayor liquidez a las entidades financieras y resolver el problema de descalce de plazos en el sistema. El mecanismo operará mediante licitaciones periódicas de depósitos a plazo fijo ajustados por UVA a un año (con tasa mínima de UVA + 2,5%) y a cinco años (UVA + 4,5%), iniciándose la primera subasta la próxima semana por $200.000 millones.
Con este esquema de financiamiento de mayor duración, el Palacio de Hacienda busca incentivar a los bancos a volcar esos recursos a préstamos para la adquisición, construcción, ampliación o refacción de la primera vivienda. El Gobierno fijó como tope una tasa máxima del préstamo al público de UVA + 7,5% y un plazo mínimo de 15 años. De acuerdo a las estimaciones oficiales, el programa permitirá dar solución habitacional a unas 17.000 a 18.000 familias.
Durante la presentación se ilustró un caso testigo: para un crédito promedio equivalente a US$ 80.000 proyectado a 25 años de plazo, la cuota mensual inicial rondará los $865.000. Para acceder a ese nivel de préstamo, las entidades solicitarán ingresos familiares acumulados a partir de los $3,5 millones. Cada banco participante podrá adjudicarse hasta un 20% del monto total en cada licitación y tendrá un lapso de 90 días para colocar esos fondos entre los solicitantes.





