El presidente estadounidense, Donald Trump, sorprendió este lunes al sugerir en Conferencia de Prensa que su administración podría revisar la posición histórica de Washington respecto a las Islas Malvinas. Al ser consultado sobre el diferendo, el líder republicano afirmó que siempre analiza «todas las posiciones» y que la postura actual es «apenas una entre muchas», abriendo la puerta por primera vez a un eventual retiro del respaldo incondicional a Gran Bretaña en el Atlántico Sur.
La posibilidad de un cambio de doctrina por parte de la Casa Blanca responde a presiones internas del Pentágono. Según reportes de la prensa británica, Estados Unidos evalúa utilizar el reclamo de soberanía sobre las islas como una herramienta de negociación geopolítica para exigir a sus aliados de la OTAN, en este caso al Reino Unido, un incremento sustancial en sus presupuestos de defensa. Aunque el Departamento de Estado ratificó formalmente que la postura oficial sigue siendo de «neutralidad», las palabras del mandatario marcaron un precedente inédito.
Por su parte, el presidente Javier Milei celebró con cautela las declaraciones y aseguró que «pasó algo fuerte respecto de la causa más sagrada que tenemos los argentinos». El mandatario confirmó que el tema será abordado de manera prioritaria en la reunión de Gabinete para analizar las implicancias diplomáticas que conllevaría sumar el guiño de una potencia global en la histórica disputa de soberanía con Londres.





