La Unión Industrial Argentina (UIA) encabeza este miércoles los actos por el Día de la Industria con una convocatoria marcada por un clima de fuerte preocupación técnica y tensión política. La celebración central se desarrolla en una planta fabril de Los Polvorines, partido de Malvinas Argentinas, bajo la conducción del titular de la entidad, Martín Rappallini. El encuentro registra una acotada presencia de funcionarios del Poder Ejecutivo y cuenta con la ausencia del presidente Javier Milei, reflejando el distanciamiento actual entre las cámaras empresariales y la conducción económica nacional.
Durante el evento, la dirigencia fabril presenta un diagnóstico crítico sobre el desempeño del sector manufacturero, atravesado por un contexto de contracción de la demanda interna, pérdida de puestos de trabajo y el cese de operaciones de pequeñas y medianas empresas en todo el país. Desde la central consideran que la combinación de salarios reales deprimidos, menor acceso al financiamiento orientado al consumo y una mayor apertura para productos importados impacta de manera directa sobre la capacidad operativa de las cadenas de valor locales.
Frente a esta coyuntura, la entidad industrial formaliza pedidos puntuales centrados en la recuperación de la competitividad, la flexibilización de la carga tributaria y la contención de los costos operativos. Entre los planteos inmediatos dirigidos a las autoridades nacionales figuran solicitudes para atenuar la presión fiscal sobre el segmento pyme —como la suspensión temporal de embargos ejecutorios— y la puesta en marcha de medidas coordinadas que permitan sostener la estabilidad macroeconómica sin descuidar el entramado productivo nacional.





