La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo especializado de las Naciones Unidas, emitió un informe de última hora en el que confirmó que el actual fenómeno de El Niño alcanzará una intensidad sin precedentes, perfilándose como el evento más fuerte y devastador desde que comenzó el monitoreo meteorológico global hace cuatro décadas. Con una escalada rápida en las temperaturas de la superficie del Océano Pacífico tropical, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que la combinación de este «Súper El Niño» con el calentamiento global ubica al planeta en una zona de riesgo crítico, proyectando efectos climáticos extremos e impactos económicos severos que se extenderán hacia 2027.
En la Argentina, las proyecciones oficiales del organismo y las coordinaciones del Servicio Meteorológico Nacional señalan que el principal impacto se concentrará en un incremento sustancial de las precipitaciones por encima de lo normal hacia el cierre del año. La región del Litoral, la cuenca del Río de la Plata y zonas del centro y norte del país enfrentan un riesgo elevado de tormentas severas, crecidas e inundaciones. Paralelamente, los modelos de pronóstico estacional anticipan una altísima probabilidad de eventos meteorológicos extremos que alternarán entre lluvias torrenciales y olas de calor persistentes en gran parte del territorio nacional.
Ante la inminencia del fenómeno, el Estado nacional y distintas jurisdicciones provinciales ya activaron protocolos de preparación y prevención de desastres a través del Sistema Nacional de Alerta y Monitoreo de Emergencias (Siname). La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, remarcó que, si bien la física del océano ya determinó la fuerza de este evento, la aplicación estricta de alertas tempranas y la planificación de infraestructura serán la única barrera efectiva para mitigar las pérdidas de vidas y reducir los daños en el sector productivo agrícola ganadero argentino.





