La actividad industrial registró un nuevo retroceso durante el mes de mayo, consolidando una tendencia de estancamiento que enciende las alarmas en el sector productivo y fabril. Según los últimos relevamientos sectoriales, casi el 40% de los rubros que integran el entramado industrial de la economía nacional se mantienen en terreno negativo, lo que evidencia las serias dificultades que experimentan las empresas para recomponer sus niveles de producción y ventas en un escenario de consumo interno deprimido.
El informe detalla que el parate afecta de manera dispar a las distintas ramas de la producción, golpeando con mayor dureza a sectores clave como el metalmecánico, el automotriz y el de materiales de construcción. Los empresarios pymes nucleados en diferentes cámaras sectoriales manifestaron su profunda preocupación por la persistencia de los números en rojo, señalando que la falta de tracción de la demanda de bienes finales y los elevados costos operativos están llevando al límite la capacidad de sostener los planteles de personal.
Ante este adverso panorama, las entidades que representan a la industria nacional volvieron a reclamar la implementación urgente de medidas de estímulo y políticas de financiamiento con tasas accesibles para evitar que la parálisis productiva derive en una destrucción masiva de puestos de trabajo. Desde el ámbito privado advierten que las expectativas para el próximo bimestre siguen siendo marcadamente conservadoras, supeditadas a una eventual desaceleración de la inflación y a la normalización en el acceso a insumos importados críticos.





