El fútbol de la Primera Nacional ofrece giros drásticos en cuestión de semanas, y la actualidad de Chaco For Ever es el reflejo perfecto de esa dinámica. Hasta hace muy pocas fechas, el ambiente en el Gigante de la Avenida era de pura tensión: las calculadoras se usaban para medir la distancia con el fondo de la tabla y la permanencia en la categoría representaba la gran preocupación. Sin embargo, el cambio de rumbo en la conducción técnica trajo consigo una oxigenación inmediata en lo actitudinal y en el juego.

El cruce frente a Estudiantes de Caseros mostró a un equipo decidido a capitalizar sus oportunidades. La tarde arrancó favorable para el Albinegro cuando, a los 12 minutos de la etapa inicial, la visita sufrió la expulsión de Franco Rostagno. Con un hombre de más, el conjunto local volcó el desarrollo a su favor y encontró la apertura del marcador a los 44 minutos, cuando Ezequiel Pacheco apareció para señalar el 1-0 que desató el festejo de los hinchas en las tribunas.
El complemento arrancó con imprevistos que le pusieron dramatismo a la definición. En el amanecer de la segunda parte, el propio Pacheco vio la tarjeta roja directa, dejando a ambos equipos con diez futbolistas y obligando al local a replegar sus líneas para sostener la ventaja. Lejos de desordenarse, la estructura defensiva de For Ever respondió con solvencia para neutralizar las embestidas del elenco bonaerense hasta el pitazo final.
Con este triunfo fundamental, la perspectiva para el tramo decisivo del campeonato cambió drásticamente. Las miradas angustiadas hacia la zona baja le dieron paso a la ilusión de pelear arriba: el equipo se ubicó a solo cuatro unidades del último puesto de clasificación al Torneo Reducido. La hinchada albinegra guarda el temor de la pérdida de categoría y se prende de lleno al sueño del ascenso.





