El Gobierno Nacional ha iniciado una reestructuración profunda del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) que implica la desvinculación de 140 empleados y el cierre de áreas administrativas y operativas consideradas «sobredimensionadas». Según el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Desregulación, esta medida busca ahorrar más de 3.500 millones de pesos anuales mediante un plan de modernización que reemplazará la toma manual de datos por sistemas automatizados. El argumento oficial sostiene que el modelo actual es obsoleto y que la tecnología permitirá una mayor precisión y cobertura en tiempo real, alineándose con estándares internacionales.

En respuesta, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) convocó a un paro y un «apagón informativo» para el próximo 24 de abril. El sindicato denuncia que el recorte de personal y el cierre de 40 estaciones meteorológicas en todo el país representan un «riesgo inminente» para las operaciones aeronáuticas, especialmente durante los servicios nocturnos. Los trabajadores sostienen que la información técnica manual es, en muchos casos, insustituible para el control y la prevención de incidentes aéreos, y que la reducción del organismo compromete la seguridad y frecuencia de los vuelos.
La controversia pone de manifiesto dos visiones contrapuestas sobre la gestión del Estado: mientras el Ejecutivo acelera la transición hacia una red de observación digital para reducir costos y burocracia, los gremios advierten sobre un «desguace» de áreas críticas. La medida de fuerza del 24 de abril no solo busca visibilizar la precarización laboral de los contratados, sino también instalar en la agenda pública la preocupación por la continuidad de un servicio esencial que resulta vital para la infraestructura logística y la seguridad civil ante fenómenos climáticos adversos.





