En una noche que quedará grabada para siempre en las páginas doradas del fútbol cuyano, Independiente Rivadavia firmó una gesta inolvidable al derrotar a Fluminense por 2-1 en el mítico Estadio Maracaná. Pese a comenzar el encuentro en desventaja casi desde el vestuario y enfrentar la presión de un escenario imponente, el equipo dirigido por Alfredo Berti mostró una madurez asombrosa en su segunda presentación histórica en la Copa Libertadores, logrando revertir el marcador con personalidad y un planteo táctico inteligente.

La remontada se construyó gracias a la contundencia de sus atacantes y al temple colectivo. Alex Arce y Fabrizio Sartori fueron los encargados de silenciar el gigante de Río de Janeiro, capitalizando las oportunidades en un trámite de juego intenso y de ritmo cambiante. La «Lepra» no solo supo aguantar las embestidas del conjunto carioca, sino que además dejó en evidencia una notable capacidad de reacción física y mental, plantándose de igual a igual ante el último campeón continental en su propia casa.
Con este resultado, el conjunto del Parque General San Martín se ubica como líder absoluto del Grupo C, ratificando un presente de ensueño en su debut absoluto en el certamen más prestigioso de Sudamérica. Lo que comenzó como un sueño de participación se ha transformado, tras este «Maracanazo», en una realidad competitiva que ilusiona a toda Mendoza con la clasificación a la siguiente fase, demostrando que el equipo está a la altura de las máximas exigencias internacionales.





