El ministro de Economía, Luis Caputo, recibió a la conducción de la Unión Industrial Argentina (UIA) en un encuentro marcado por la necesidad de calmar las aguas tras la filtración de duras críticas del sector empresarial. Los industriales expusieron un panorama complejo para la actividad productiva, caracterizado por una marcada crisis en el sector manufacturero, una preocupante pérdida de puestos de trabajo asalariados y el impacto negativo de la creciente suba de importaciones en el mercado interno. A pesar de los duros diagnósticos, la reunión sectorial buscó abrir un canal de diálogo directo en medio de un clima de creciente incertidumbre para la producción nacional.
Frente a los planteos de la central fabril, el funcionario nacional defendió el rumbo de la gestión macroeconómica y descartó un escenario de parálisis prolongada. Caputo aseguró públicamente que el esquema actual ya comenzó a mostrar los primeros «signos de recuperación» y pronosticó que la reactivación real del aparato productivo se consolidará de manera visible entre los meses de mayo y junio. Según la visión de la cartera económica, este despegue de la actividad civil estará firmemente respaldado por el proceso de desinflación y la progresiva estabilización de las variables financieras.
Por su parte, los representantes de la UIA insistieron en la aplicación de medidas urgentes que sirvan de alivio para las pequeñas, medianas y grandes empresas de todo el país. Entre las demandas principales se destacó la necesidad de reducir el costo financiero para reactivar el crédito productivo, frenar los embargos ejecutados por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y diseñar un esquema previsible de abastecimiento energético. En este último punto, los industriales manifestaron una profunda preocupación por las tarifas y la disponibilidad de gas de cara al invierno, un factor clave que pone en riesgo la continuidad de los procesos fabriles.





