El índice de riesgo país que elabora JP Morgan descendió hasta las 498 unidades, quebrando por primera vez en más de dos semanas el piso psicológico de los 500 puntos básicos. Este comportamiento de la deuda soberana se produjo en un escenario de renovado optimismo inversor, apalancado principalmente por el respaldo del secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, hacia el rumbo de la política económica local. Las declaraciones y reuniones del equipo económico con representantes del Tesoro norteamericano y el Fondo Monetario Internacional (FMI) permitieron a los bonos en dólares (Bonares y Globales) desacoplarse de un contexto externo adverso y anotar subas de hasta un 0,6% en sus cotizaciones de ley local.
El repunte de los instrumentos financieros también halló sostén en las variables macroeconómicas internas y en la calma que exhibió el mercado cambiario. Las reservas internacionales brutas del Banco Central (BCRA) volvieron a superar los US$ 50.000 millones, mientras que las proyecciones inflacionarias privadas a la baja y el incremento en los precios de los granos —como la soja superando los $560.000 por tonelada— aportaron certidumbre al flujo de divisas proyectado para los próximos meses. En forma paralela, el dólar oficial cotizó estable a $1.535 en la pizarra del Banco Nación, con una brecha respecto a los dólares bursátiles (MEP y Contado con Liquidación) que se mantuvo comprimida.
En Wall Street, los certificados de acciones argentinas (ADR) mostraron incrementos de hasta un 4,6%, encabezados por papeles del sector energético y financiero como Cresud, Central Puerto y Corporación América. Analistas de la City porteña destacaron que el retorno del riesgo país a niveles por debajo de los 500 puntos no solo mejora la valuación de los activos soberanos, sino que también reabre la ventana para un eventual acceso de la Argentina a los mercados voluntarios de crédito internacional para refinanciar vencimientos futuros de capital sin comprometer las reservas del Central.





